Esta es la segunda parte del reportaje sobre el primer burst ibérico. Podéis encontrar la primera parte aquí. Esperamos que os guste. Para nosotros ha sido un placer poder hacerlo y compartirlo con vosotros.


Hablemos de las Les Paul. Se trata del modelo de un visionario llamado Lester William Polsfuss –Les Paul–, uno de los mayores virtuosos de su época y enorme estrella internacional, que introdujo el legendario instrumento en 1952, y cuyo fracaso precipitó el abandono de su fabricación en 1960. Era una guitarra muy adelantada a su época, completamente sólida (algo inaudito en Gibson), y sólo empezó a popularizarse entre círculos de músicos –principalmente británicos como Keith Richards, Jimmy Page, Eric Clapton y Jeff Beck– bien entrada la década de los sesenta, tras varios años descontinuada.

Hasta 1957, el modelo experimentó leves cambios que mejoraron progresivamente la “tocabilidad” del instrumento: angulación correcta del mástil, stop tail, puente ABR-1, y finalmente dos pastillas de doble bobinado, los humbuckers (los primeros “ever”, diseñados por un tal Seth Lover, las míticas PAF), sustituyendo a las P90s de bobinado simple.

A mediados de 1958 se introdujo el acabado sunburst, cuyas excasas 1500 piezas en poco menos de tres años supusieron un fracaso comercial que acabó con el modelo. O al menos con esa forma de cuerpo, pues pasó a ser la SG, aunque mantuvo la denominación Les Paul hasta finales del ’63. Volvió a aparecer en 1968 con la forma de cuerpo tradicional, pero ya nunca sería lo mismo.
 
Sólo se hicieron cuatro burst zurdas (que se sepa). Está la de Paul McCartney (que no la suelta ni loco); la John McEnroe, la única hecha en 1959 y con un conocido problema en la junta de sus tapas de arce, que sufren una separación debida –supuestamente– a una inundación; una ’60 que apareció hace pocos años y cuya pala amputó su dueño por accidente; y ésta. Aquí la tenéis en todo su esplendor:

the spanish burst

Señoras y señores: "The Spanish Burst".
 

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Se trata, por lo tanto, de la famosísima Stroup Burst, número de serie 01504. Probablemente la mejor conservada de las cuatro y, en mi opinión, la más bonita de todas. Perteneció a su primer dueño (Don Stroup) hasta que hace poco la puso a la venta, probablemente para garantizar su jubilación. Sea como sea, esta guitarra pasa a llamarse ahora The Spanish Burst. Cuenta con la bendición del dueño, así que no hay más que hablar. También la llama Wendy en confianza, pero para los mortales se nos queda en The Spanish Burst

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Lo primero que me llamó la atención al sacarla de su estuche fue el peso. Desmontando todos los mitos y obsesiones de moda por buscar los peso pluma, sus 4355 gramos dan qué pensar.

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Lightweight? Not really.



Es posible que, a pesar de su hipnótica belleza, a simple vista no tenga el carisma de una guitarra desgastada y con pátina, básicamente porque, debido a su excelente estado de conservación, a cierta distancia parece una reedición. Aquí podéis verla más de cerca:

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La guitarra conserva su factura de compra original y, aparte de que encontramos varias características transicionales de 1959 (como los potenciómetros dorados), el pedido en la factura de compra es de enero de 1960, y la entrega de la guitarra se produjo en mayo de ese año.

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Factura original de mayo de 1960. La guitarra costó un total de... ¡¡ $342.50 !!



Ya sabemos que absolutamente todas las Les Paul Standard en sunburst se vendían en acabado Cherry. Ni “bourbon burst” ni gaitas. A veces un pelín más oscuras (hoy conocidas como “darkbursts”), pero ya. El tema es que la anilina que componía los tintes rojos del “cherry” era reactiva a la luz ultravioleta, y se desvanecía en función de la exposición a la claridad, dando lugar a distintas tonalidades al cabo de cierto tiempo. Es de ahí de donde viene el “iced tea”, o el “lemonburst”. Éste último se da cuando el rojo ha desaparecido por completo, por ejemplo. Estos tintes tan sensibles a la luz se sustituyeron a principios/mediados de 1960 por otros menos atractivos (asociados al "clownburst"). Por suerte, ésta es anterior a ese cambio. De hecho, todas las burst zurdas lo son.

La Spanish Burst tiene algo atenuados los rojos de la tapa frontal, pero aún matizan muy bien el aspecto general de la guitarra. Es posiblemente un “iced tea” intenso, con algo más de rojo.

the spanish burst
Nótese el ligero fading del rojo, que ahora ha dejado el cuerpo con un acabado Iced Tea precioso.



Sin embargo, los tintes rojos se conservan casi a la perfección en los laterales y reverso del cuerpo. Sinceramente, dudo mucho que la guitarra haya visto mucha luz en toda su vida. La mayoría de los bursts que han visto algo de mundo tienen la caoba del cuerpo tirando a marrón (es decir, sin rojo).

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El rojo sigue prácticamente intacto. Cuando se expone mucho a la luz, desaparece y el cuerpo se queda marrón.

 

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Rojo intenso.



Otra de las razones por las que estoy seguro de su escaso uso es por los trastes –con vida–, totalmente originales, aún con los nibs. Eso y la poca exposición a la luz, la falta de modificaciones, y el excepcional estado general, son la prueba del algodón.

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Detalle de los trastes originales, aún con sus nibs.



Uno de los aspectos más interesantes de este burst es la veta de su tapa, que presenta clarísimas muestras de blister, aparte de un flameado muy sutil que sólo resalta desde determinados ángulos. Pero volviendo al blister, es la veta más difícil de encontrar, única (al menos que yo sepa) del Eastern Maple (arce azucarero). En cuanto a otros bursts con blister, el más obvio es un ex-Tom Wittrock, 07450 (otra ’60).

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De los pocos 'burst con blister en la tapa.



Volvamos a analizar el dato: cuatro bursts zurdos de los aproximadamente 1500 de entre 1958-1960. Cuatro. Eso invita a pensar que obviamente no se hizo un patronaje ni plantillas específicas, sino que probablemente improvisaron en cada pedido zurdo invirtiendo los patrones diestros. Lo cual funciona de lujo, excepto en determinados detalles que no cayeron los de Kalamazoo. Detalles como la cavidad de la electrónica, o el ruteo interno para el cableado de pastillas. 

Veréis, si invertimos la plantilla de un cuerpo diestro, tenemos un perfecto cuerpo zurdo. Pero si hacemos lo mismo con la cavidad de la electrónica… parece que sí, pero luego no cuadra nada. Y eso es lo que pasó en The Spanish Burst. No me podréis decir que el nombre no le viene al pelo. El caso es que si os fijáis, podéis ver cómo el operario cayó en la cuenta de su error cuando ya era algo tarde, y rectificó el taladrado con hasta tres nuevas intentonas para cuadrar la posición de los potes. Nada grave, pues dicho experimento queda cubierto por la placa trasera. Bueno, casi.

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Fijaros en el reintento de taladrado para que cuadrasen las cosas.

 
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Otro reintento -o varios- por aquí. 



Resulta que en uno de los intentos, el anónimo Creador desgarró una de las paredes de dicha cavidad, sobrepasando lo que queda cubierto por la tapa. Una lástima. Su solución fue rellenar con una especie de masilla rojiza, y pintar/lacar encima. Bastante “apañao”, pero al cabo de tantos años se ha ido evidenciando más al evolucionar el color de la madera (con cierta pérdida de color) distinto al del relleno (que apenas ha variado).

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Detalle de la masilla roja aplicada para solventar el desgarrón del "re-taladrado".

 
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Detalle de la cavidad de controles. Soldaduras originales, y también marcas de dremmel en el fondo. 



Por supuesto, todas estas “cagadas” son Divinas, de fábrica, y no alteran para nada el valor original del encordado cáliz en cuestión. Porque, aparte de ese, tenemos otro detalle divertido, que es el antes mencionado ruteo del cuerpo, hecho “a derechas”. Es decir, existe un “túnel” para el cableado en la parte derecha de la guitarra (donde estarían posicionados los botones en una guitarra a diestra), pero no es más que una calle ciega, replanteada desde origen a “izquierdas” por el operario con un sencillo taladro casero. Y asunto arreglado. Por esta razón, pienso que es posible que los cuerpos se cortasen sin el cutaway primero, se ruteaban, y se finalizaba el cutaway justo antes de pegar la tapa. O eso, o se trata de otro despiste aislado, que también puede ser. A saber.

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Cavidad de la pastilla del puente.

 
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 Detalle del ruteo a derechas. Calle ciega, porque no lleva a ningún lado.

 

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 Y así lo resolvieron "a izquierdas", con un taladro dremmel casero.



Como último detalle marciano, tenemos la forma del long tenon, extraño, asimétrico y con un espacio inédito en uno de los lados. Teniendo en cuenta que el formato zurdo o diestro es absolutamente irrelevante para la correcta elaboración de esta sección de la guitarra, mi única teoría para explicar esto es la del viernes perezoso con la primaverita acechando y las pinups pasando por la calle frente a la fábrica, que el operario probablemente observó ­–merecidamente– desde su ventana con más detenimiento que a este tenon. ¿Quiénes somos para culparle?

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El tenon más raro que ha parido 'burst, casi seguro.



Como ya comenté antes, el estado estético es absolutamente impresionante. De reedición. Y podríamos decir que la guitarra es "mint" del todo si no fuese por la cicatriz en el mástil y lo que yo llamo "el ding de los $50.000". La mencionada cicatriz es sinceramente irrelevante al tacto (aunque no lo parezca), y un tanto inexplicable cómo ha llegado ahí. Pero ahí está, y es parte de la historia. Lo que sí está claro es que –como dicen alguno rumores malignos– no se trata, bajo ningún concepto, de una fractura ocasionada por abuso del ajuste del alma. Hemos inspeccionado con lupa y es claramente un golpe. Algo feo y profundo pero, sin ningún tipo de duda, un golpe/rayazo, nada más. Lo mismo que el ding, aunque este es un poco más "de paliza". No creo que lleve demasiados años en la guitarra, por lo blanquita que se ve la madera de debajo.

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La inexplicable cicatriz del mástil.

 

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"El ding de los $50.000" y un detalle del binding.

 

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¡Ay, cómo duele! La veta tan blanca de debajo me hace pensar que este ding no lleva mucho ahí.



Volviendo al tema del "fading" de los rojos, no quise perderme la espectacular prueba de quitar el golpeador para poder estudiar la degradación de la anilina con precisión. Encontramos un perfecto cherry sunburst con su rojo en todo su esplendor. Bastante bonito de ver, la verdad.

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5 partes de Iced Tea, y una de Cherry Sunburst.

 

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Detalle del rojo original bajo el golpeador.

 

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Las prisas nunca fueron buenas. ¡Pinturita fresca!



Otro detalle que llama la atención es el craquelado de la nitrocelulosa. He visto muchas Gibson cincuenteras, pero ninguna con tan poco "checking". ¿Para cuando un aging que vaya por este camino, en vez de craquelados exagerados y fractales hasta más no poder? Me gustan los aging extremos, pero también querría ver algo así:

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Checking súper sutil, nada de locuras.



Las pastillas, un elemento increíblemente interesante y de culto en las burst, son dos PAF, con sus pegatinas intactas. Una de ellas –la del puente– tiene las soldaduras del cover metálico completamente vírgenes, aún sellada de fábrica. La del mástil parecen más recientes, lo cual indica que han extraído el cover en algún momento de su historia. Probablemente para un rebobinado, ya que he rastreado un comentario de un dealer que la probó a finales de los '90 y recordaba que la pastilla del mástil "sonaba muy débil". Como ahora débil no está, deduzco que existe una posibilidad de que pudiese ser rebobinada. Es lo que hay. Mejor rebobinada que sonando mal, lógicamente. Pero aquel comentario también apuntaba "al ligero peso de la guitarra", por lo que ya no sé muy bien qué creer. Lo único que sé es que las soldaduras del cover no son originales.

Los anillos embellecedores, de plástico, son probablemente la pieza más valiosa de un burst. Más incluso que unas PAF. Básicamente, porque los originales sólo pueden extraerse de otro burst (o una Goldtop con humbuckers, claro), de una ES-295 o de un lapsteel Ultratone. No hay otro modelo que los lleve en blanco. Además, son muy frágiles, y rompen con facilidad al extraerlas. Tuvimos que documentarlas con sumo cuidado para evitar desgracias.

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Detalle del "ring" del mástil

 

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Pastilla PAF (Patent Applied For) del puente, con soldaduras originales.

 

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Detalle de inscripción "M69" en plástico de la pastilla del puente.

 

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PAF del mástil. Soldaduras no originales, o eso parece.

 

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Pastilla del puente: 8.12kΩ

 

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Pastilla del mástil: 8.24kΩ


A continuación mostramos detalles de varias cosas interesantes de la guitarra que creemos fundamental enseñar. Pala (por delante y por detrás), control del switch, binding, y alguna cosilla más.

En cuanto a la pala, es interesante comentar que las letras de "Les Paul Model" nunca iban protegidas bajo laca, por lo que es muy común encontrárselas borradas, algo muy fácil con la primera pasada de trapo. Se ve que esta la han sobado poco. 

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La mítica pala.



Los clavijeros son sus Kluson single-line originales. Muchos juegos envejecieron fatal, deshaciéndose como crocanti al cabo de muchos años. En los modelos de 1960 es menos común ver este problema. 

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Con sus single-line Kluson.

 

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"01504". Un burst con uno de los mejores historiales de trazabilidad.

 

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El cambio de grano en el reverso de la pala.

 

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Interior de la cavidad del switch.

 

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Foto del jackplate de rigor. Todo en orden.

 

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Detalle del binding.

 

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Detalle del stoptail y de los studs con sus agujeros.



Por último, me gustaría detallar el golpeador, y las particularidades de su acabado en los cantos, algo que no suele verse en las reediciones:

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El golpeador más mítico de Gibson.

 

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Marcas de troquelado en el golpeador.


Aunque hemos visto la documentación original de una Gibson de los '50 muchas veces, nos llamó especial atención la etiqueta que denomina el modelo Les Paul "Special", por aquello de ser un pedido a medida. También digna de ver la etiqueta que cuelga del switch de pastillas, así como todos los papelillos incluidos. 

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Les Paul "Special" es como denominaron este pedido zurdo. Por poner algo.

 

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Instrucciones del selector. Lo extrajeron arrancándolo, en vez de desenroscando el tip antes. Pequeño saltamontes...



El sonido, que mis mediocres aptitudes de guitarrista jamás suicidarán socialmente a este fiel servidor en un vídeo (aunque prometo brindaros uno en manos dignas próximamente), es el esperado. Su enorme salida se comió a cualquiera de las R9 presentes en la sala de aquella feliz tarde de diciembre. Perfecto balance de notas, nítidamente distinguibles una de otras, con mucho cuerpo pero también con cierto twang, tan pasado por alto en la mayoría de las reediciones. Si bien el sonido puede estar sujeto a gustos personales, el tacto es inimitable e incontestable. La facilidad con la que se toca, con un mástil entre fino y medio, me hacía sonar bien incluso a mí.

Maravillosa sin un solo pedal, a pelo. Un cable, un ampli, nada más. Esto es de lo que iba todo. Sensacional en un Deluxe Reverb, con infinitos matices de medios y agudos que pondrían de acuerdo a los del Auditorio Nacional. Subimos el volumen, y los armónicos enloquecen hasta convertirme en rockstar. Los vecinos hasta aplaudían. Suspiro. La miro. ¡Ah, el amor! 

The Spanish Burst durmió una noche en nuestro showroom, donde se admiró y veneró como se merecía, y se documentó con las fotos que os hemos brindado. Pasó por un gran lutier para un ajuste y cambio de cuerdas a puerta cerrada. Se mejoró mucho la acción y se cambió el calibre por un 0.10. Sí, llevaba 0.9’s… Se ajustó un pelín el alma, y el resultado ha sorprendido a su nuevo guardián. Para bien, claro. 

Al día siguiente, llegó el momento de despedirse. Lástima y felicidad a la vez. Enorme felicidad. Por la experiencia, por el lujo de haber sido el primero, y por haberse roto –al fin– un maleficio similar al de los cuartos de final de la Selección, pero en el mundillo guitarril. Un burst español. Ya era hora, coño. Enhorabuena a su nuevo dueño, desde Guitar Giraffe le enviamos un gran abrazo por su enorme gesto y acceder a compartirla, y le informamos de que moveremos toda nuestra influencia en Moncloa para que le condecoren. Sospecho que llevará un rato, pero que sepa que ya cuenta con nuestro eterno agradecimiento, y estoy seguro que el todos los entusiastas. Gracias. 

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El momento del adiós.



Ficha técnica:

Marca: Gibson
Modelo: Les Paul Standard
Año: 1960
Serial: 01504
Color: Cherry Sunburst (hoy una especie de “Iced Tea”)
Cuerpo: Caoba, una pieza
Peso: 4355g
Tapa: Arce Tallado
Acabado: Nitrocelulosa
Mástil: Caoba
Perfil mástil: 60’s V1 
Radio: 12" (305mm)
Escala: 24.75" (629mm)
Ancho en cejilla: 1.687" (42mm)
Diapasón: Brazilian Rosewood
Inlays: Trapezoid Celluloid
Trastes: 22
Bridge/Tailpiece: ABR-1 Bridge, Stopbar Tailpiece
Clavijeros: Kluson Deluxe single-line
Pastillas: 2x PAF (selladas)
Controles: 2 x Volume, 2 x Tone, selector 3 posiciones